Hoy he dibujado en la ventana empañada una cara sonriendo. Tú me vuelves invencible, no conozco lo imposible si volteo y te encuentro aquí. Déjame vivir cerca de ti, siempre a tu lado. A la orilla de un suspiro, a la orilla de tu abrazo déjame vivir siempre a tu lado. Yo te recordaré aunque el mundo se vuelque y no haya más y no exista ya nada más. Aunque renueve mis sentimientos, aquí sigues estando tú. Voy caminando en tormentas eléctricas buscando algún territorio neutral dónde no escuche de ti, donde aprenda a olvidar, a no morir y a no vivir tan fuera de lugar.